Cómo curar un esguince

Cómo curar un esguince

Hace tiempo, en un post anterior, hablábamos de qué eran y cómo se producían los esguinces. Hoy vamos a hablar sobre cómo poder estar seguros de que tenemos esta patología, y además, cómo curar un esguince, y qué hacer si tenemos un esguince en el tobillo, ya sea de grado I, grado II o grado III.

¿Qué pruebas se hacen para saber si tengo un esguince?

El diagnóstico de un esguince es básicamente clínico. ¿Eso qué quiere decir? Que se hace en base a los síntomas que vemos y que nos describe el paciente. Dependiendo de la zona (no es lo mismo un esguince de tobillo que un esguince cervical) y la gravedad (grado I, grado II o grado III), el diagnóstico puede apoyarse en diferentes pruebas de imagen, como por ejemplo:

  1. Ecografía: Este tipo de pruebas permiten evaluar la afectación real o grado de lesión de los ligamentos.
  2. Tomografía Axial Computarizada (TAC): también permite observar si adicionalmente a la lesión ligamentaria, hubo lesiones con arrancamiento óseo.
  3. Resonancia Magnética Núclear (RMN): permite la observación de los tejidos blandos y las estructuras capsulo ligamentosas que hayan presentado soluciones de continuidad.
  4. Prueba radiográfica o Radiografía: son frecuentemente utilizadas en medicina primaria ante la presencia de dolor.
  5. Artrocentesis: puede ser utilizada en caso de sospecha de lesión de una estructura anatómica vascularizada, que demuestre la presencia de sangre o líquido articular.

Ahora bien, una vez que estamos seguros de que tenemos un esguince, ¿cómo podemos curar un esguince?

¿Cuánto tarda en curar un esguince?

Los ligamentos y las capsulas articulares tardan tiempo en recuperarse, lo que explica el gran dolor que nos causa cuando se lesionan. Es importante tener en cuenta que la evolución del esguince depende de muchos factores, como:

  1. El mecanismo de producción de la lesión: a mayor trauma, mayor severidad de la lesión y mayor tiempo de resolución.
  2. La gravedad de la lesión: no es lo mismo un esguince de grado I, que de grado II o grado III, llegando incluso a tener una rotura parcial de la zona lesionada.
  3. La edad del paciente: a mayor edad, mayor rigidez de ligamentos y mayor severidad de la lesión.
  4. El antecedente de ejercicio previo: la curación en personas que realizaron algún deporte, fue significativamente más rápida que en aquellos que eran sedentarios.
  5. Cuantas veces hemos lesionado antes esa zona: destacando que a mayor número de veces que se ha lesionado la misma región, la recuperación es más lenta. A veces, puede incluso cronificarse.
  6. Tiempo de inmovilización de la región una vez iniciado el tratamiento.
cómo curar un esguince

¿Cuál es el tratamiento para curar un esguince?

Teniendo en cuenta los puntos anteriores,  los pasos fundamentales para el tratamiento de un esguince son: 1) inmovilización, 2) tratar la inflamación, y 3) tratamiento fisioterapeútico. En concreto, el tratamiento para curar un esguince puede seguir dos momentos en función al tiempo de diagnóstico de la lesión:

  1. Tratamiento según se ha producido el esguince: Una vez producido el esguince, el paciente no debe forzar la articulación, intentando flexionarla o extenderla, ya que suele provocar un desgarro no previsto de los ligamentos. Por este motivo, la inmovilización de la articulación es la premisa inmediata ante un esguince, aplicando frío (nunca el hielo directamente sobre la piel, ya que podría quemarnos) para detener la inflamación.
  2. Tratamiento mientras recuperamos los tejidos y estructuras dañadas: Está orientado a la disminución de la inflamación. Para ello, se suele recurrir al uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), antiinflamatorios tópicos, e inmovilización con vendaje de yeso por lo menos 4 semanas, permitiendo el apoyo, solo en caso de esguinces de grado I o grado II. Si el esguince es reiterado y no resuelto con inmovilización, la cirugía suele ser el procedimiento de elección.
  3. Tratamiento para recuperar la totalidad de los tejidos y el movimiento: tras la inmovilización, o una vez hayan cedido las manifestaciones inflamatorias, se procederá a realizar el tratamiento fisioterapeútico, que permitirá la recuperación completa de los tejidos, así como la movilidad articular. En este sentido, la hidroterapia, la crioterapia, el ultrasonido y la electroterapia, la manipulación, así como la movilización activa y pasiva son fundamentales para la rehabilitación.

 Los pasos fundamentales para el tratamiento de un esguince son: 1) inmovilización, 2) tratar la inflamación, y 3) tratamiento fisioterapeútico.

¿Qué hacer para curar un esguince de tobillo?

El esguince de tobillo se da cuando doblamos, torcemos o giramos el tobillo de alguna forma anatómicamente incorrecta. Si forzamos esta parte del cuerpo, podemos estirar o desgarrar los ligamentos del tobillo, que son los encargados de mantener los huesos del tobillo unidos. Los ligamentos del tobillo nos ayudan a estabilizar las articulaciones evitando el movimiento excesivo. Cuando se fuerzan estos ligamentos más allá de su rango normal de movimiento, es cuando se produce el temido esguince de tobillo, que generalmente se dan en el lado externo del tobillo.

Al igual que con el resto de esguinces, el tratamiento del esguince de tobillo depende de la gravedad de la lesión. Lo recomendable sería tener una evaluación médica o fisioterapéutica para evaluar el grado del esguince y pautar el tratamiento adecuado. Aun así, hay unas pautas básicas que se suelen dar para los primeros días:

  • Reposar. Evitando actividades que puedan provocar dolor, molestia o hinchazón en el tobillo.
  • Enfriar. Aplicar frío con hielo, pack frío o algo congelado durante 20 minutos, cada 2 ó 3 horas. Es importante hacerlo siempre con un trapo o tela entre el objeto frío y nuestra piel, sin poner el hielo directamente sobre nuestra piel.
  • Comprimir. Vendar el tobillo (no muy fuerte) puede ayudar a detener la hinchazón sin dificultar la circulación. Es importante que para ello usemos una venda elástica. Si vas al fisioterapeuta, lo normal es que te ponga kinesiotape.
  • Elevar. Levantar el tobillo cuando estamos tumbados o sentados puede ayudarnos a reducir la inflamación. Jugar con la gravedad para que el exceso de fluidos se drene, y que además no se acumulen aun más en la zona.

Fuentes: Revista de Actualización Clínica Investiga, Revista Médica del IMSS, REDI Universidad FASTA Fuentes de imágenes:  1

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