¿Por qué un anciano deja de caminar?

¿Por qué un anciano deja de caminar?

Muchas veces nos encontramos con que ciertas personas mayores dejan de andar. Por desgracia, esto supone una gran fuente de estrés en toda la familia. Tanto para el anciano que deja de caminar, como para los familiares que le invitan a hacerlo. Actualmente, fomentar la actividad física es la mejor manera que tenemos para mantener (o recuperar) la fuerza y el equilibrio, y prevenir así caídas y mantener la independencia. ¿Qué podemos hacer para ayudar a un familiar a caminar?

Podemos encontrarnos con personas totalmente válidas que se pronto caen en inmovilidad, como personas que sufren un deterioro progresivo de su capacidad de moverse.

Inmovilidad o Ancianos que dejan de caminar

Los ancianos que dejan de caminar, o la inmovilidad, es un síndrome que deteriora enormemente la calidad de vida de las personas mayores. Por desgracia, es bastante frecuente. Se estima que un 20% de los ancianos dejan de caminar en países en vías de desarrollo.

La inmovilidad puede deberse a numerosas causas, muchas de ellas tratables. Además, no siempre sigue un mismo patrón. Podemos encontrarnos con personas totalmente válidas que se pronto caen en inmovilidad, como personas mayores que sufren un deterioro progresivo de su capacidad de caminar.

¿Por qué una persona mayor deja de andar?

Si tuviéramos que clasificar las formas de presentación de la inmovilidad, podríamos resumirlo en:

  • Inmovilidad abrupta: Cuando hablamos de inmovilidad abrupta, nos referimos a personas que estando en condiciones de movilidad total, de pronto pasan a estar en situación de inmovilidad. Esto es muy común en pacientes con ictus o traumatismos incapacitares.
  • Inmovilidad progresiva: La inmovilidad progresiva es aquella que va avanzando de manera lenta. Puede partir de una movilidad total, o de una movilidad parcial (por alguna enfermedad crónica). Este tipo de inmovilidad es característica de enfermedades como la artrosis, Parkinson, Demencia de Cuerpos de Lewis, Alzheimer, insuficiencia cardíaca, insuficiencia respiratoria, etc.
  • Inmovilidad esporádica: Con inmovilidad esporádica nos referimos a una inmovilidad que va asociada a eventos esporádicos, es decir, que no se mantienen en el tiempo. Por ejemplo, algunos eventos que pueden causar inmovilidad de forma transitoria son algunas enfermedades autoinmunes. También podemos encontrar eventos esporádicos, pero repetitivos, que van deteriorando la capacidad motriz de la persona progresivamente, como las caídas de repetición o los ingresos hospitalarios frecuentes.

¿Qué hace que un anciano deje de caminar?

La principal causa de que un anciano no camine es la falta de fuerza o debilidad muscular, así como la rigidez, el dolor, las alteraciones del equilibrio y/o problemas psicológicos. Si la falta de capacidad motriz se mantiene durante el tiempo, comienzan a aparecer una serie de cambios fisiológicos que ayudan a mantener o potenciar esa pérdida de movilidad.

En la siguiente tabla podemos encontrar un resumen de las principales enfermedades y/o condiciones que contribuyen a la pérdida de movilidad en personas mayores. Pueden darse tanto de manera aislada como de forma conjunta:

MusculoesqueléticasNeurológicasCardiovascularesPulmonaresPsicológicasAmbientalesOtras
Artrosis en miembros inferioresParkinsonInsuficiencia cardíaca congestivaEnfermedad pulmonar obstructiva crónica DepresiónInmovilidad forzadaCeguera
Fracturas miembros inferioresNeuropatía periféricaEnfermedad coronaria Enfermedades pulmonares restrictivasFobia/miedo a las caídasObstáculos físicosCaquexia
Artritis inflamatoriasDeficiencia B12Vasculopatía periférica FatigaFalta de motivaciónFalta de red de apoyoDiabetes
Enfermedad muscular primariaEspondilosis cervical Miocardiopatía hipertróficaGanancias secundarias a la discapacidadEfectos secundarios de las drogasMalnutrición
Trastornos dolorosos de los piesEstenosis espinalAnsiedadCalzado inadecuadoAnemia
Polimialgia reumáticaDemenciaGota
Enfermedades y condiciones que contribuyen a la pérdida de movilidad en personas mayores

¿Qué consecuencias tiene que un anciano deje caminar?

Fisioterapia Anciano no camina
Imagen extraída de freepik

Cuando un anciano no camina, comienza a perder un gran número de reforzadores y de actividades de la vida cotidiana. Las principales consecuencias que encontramos al dejar de andar son:

  • Sociales: Pueden ir desde la pérdida del puesto de trabajo, hasta la pérdida de actividades de ocio, de relaciones sociales, así como de la capacidad de cuidar a otras personas y a sí mismo/a.
  • Psicológicas: Cuando pasamos mucho tiempo sin poder movernos, o vemos que cada vez podemos movernos menos, pueden aparecer consecuencias psicológicas. Es frecuente que, asociada a la inmovilidad, observemos depresión (o estado de ánimo deprimido), temor a las caídas, temor a salir de casa, pérdida de control, ansiedad, estado de ánimo irritable, pesimismo, ganancias secundarias a la discapacidad, etc.
  • Físicas: A mayor pérdida de movilidad, mayor riesgo de caída. Y no solo eso, sino que, cuando una persona deja de andar, puede comenzar a experimentar otras consecuencias como incontinencia, pérdida de fuerza y masa muscular, pérdida de capacidad aeróbica, alteraciones metabólicas, etc. También es común que encontremos contracturas, así como úlceras y trombosis cuando la inmovilidad es tan grande que la persona pasa la mayoría del tiempo en la misma posición.

¿Qué tratamiento hay para un anciano que deja de caminar?

Si hablamos del enfoque médico/sanitario, lo ideal sería tratar todos los factores que identifiquemos que contribuyen a la inmovilidad del paciente. Es decir, lo primero que necesitamos es un buen diagnóstico con una buena historia clínica, que nos orienten sobre qué genera y mantiene la pérdida de movilidad.

Fisioterapia

Para tratar a un anciano que deja de caminar, es vital contar con un fisioterapeuta especializado en geriatría. Será la persona encargada de entrenar y rehabilitar físicamente al paciente, así como a disminuir el dolor y alguna de las consecuencias asociadas (como el miedo a las caídas, las contracturas, las piernas hinchadas, etc.). El fisioterapeuta también podrá ayudar al paciente y su familia a solucionar los problemas ambientales, como por ejemplo: asesorar sobre qué ayudas técnicas serían necesarias, cómo hacer las transferencias, etc.

Movilizaciones

Serán básicas para prevenir y tratar las úlceras de decúbito. Son una de las principales complicaciones de la inmovilidad y de los grandes dependientes. Además, son graves, ya que suelen asociarse a un alto grado de mortalidad. Es importante mantener al paciente en el mejor estado posible, con estimulación cognitiva, bien aseado, con una nutrición adecuada y un buen tratamiento de sus enfemedades. Para evitar la aparición de úlceras, tenemos que tratar de hacer una buena higiene postural, y no mantener al paciente en la misma posición durante muchas horas. De esta manera, evitamos que su cuerpo roce continuamente con la misma superficie. También es interesante valorar el uso de colchones especiales que alivien la presión ejercida por el peso del cuerpo sobre los mismos.

Actividad física

La fisioterapia para un anciano que deja de caminar, siempre ha de acompañarse de actividad física. Eso incluye tanto ejercicios terapéuticos (pautados e individualizados), como trabajo de deambulación. Esto es vital, sobretodo para los pacientes más mayores y más frágiles. Con una buena pauta de actividad física para personas que han dejado de andar, mejoraremos la debilidad muscular, favoreceremos la bajada de peso y además, podemos prevenir la aparición de trombosis y enlenteceremos el avance de la osteoporosis. Y no solo eso, sino que además podemos mejorar el rango de movilidad articular, evitando acortamientos y retracciones musculares. Esto es muy importante para pacientes encamados.

Tratamiento farmacológico

El tratamiento farmacológico en estos casos suele ir asociado a tratar las consecuencias de la perdida de movilidad. Es decir, no existe ningún fármaco que lo tomemos y nos haga andar de nuevo. Sin embargo, algunos sí puede ayudar a mejorar y a prevenir otros problemas cuando un anciano deja de caminar.

Los fármacos más utilizados son los analgésicos y antiinflamatorios. Haciendo un correcto manejo del dolor, podemos favorecer la predisposición de la persona mayor a andar y a hacer ejercicio. Además, también se utilizan otros fármacos en función de la causa de la inmovilidad (dependiendo si se debe a ictus, a Parkinson, a diabetes, etc. Cada enfermedad llevará su tratamiento específico). También es común el uso de heparina en caso de riesgo o presencia de trombosis venosa o tromboembolismo pulmonar. Así como el uso de oxígeno en caso de que haya patología respiratoria asociada.

Imagen de cabecera extraída de freepik

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