Lavados nasales en bebés: cuándo y cómo hacerlos

Lavados nasales en bebés: cuándo y cómo hacerlos

Cuando hay bebés en casa, los mocos son uno de los temas con los que vamos a tener que lidiar más frecuentemente en los próximos años. Ya sea para los recién nacidos, los bebés, o los niños, una de las opciones más utilizadas para limpiar los mocos son los lavados nasales. Los lavados nasales en bebés son inocuos siempre y cuando se realice de la forma correcta.

Seguro que si estás leyendo esto es porque: a) tienes a tu bebé con mocos, b) aun no has podido ir al pediatra y/o c) has ido al pediatra pero, a la hora de realizar el lavado nasal, te has hecho un lío. Lo primero de todo, tranquilizarte: es completamente normal. Tanto si es el primer bebé, como si tienes más, es normal no saber o liarte a la hora de hacer los lavados nasales. Por eso hoy vamos a hablar sobre sobre cómo hacer lavados nasales a bebés paso a paso, una de las consultas más repetidas en las sesiones de fisioterapia respiratoria.

¿Son buenos los lavados nasales para los bebés?

La primera pregunta es la más fácil y rápida de responder. Sí, los lavados nasales son muy buenos para los bebés, los recién nacidos y para los niños en general. Son especialmente importantes (y beneficiosos) en los primeros seis meses de edad del bebé, ya que hasta entonces, los bebés respiran exclusivamente por la nariz. Por este motivo, es muy importante que esté lo más libre posible para que pueda tener una correcta oxigenación, así como para que pueda comer de manera adecuada.

¿Cuándo y cuántos lavados nasales hay que hacer al bebé?

Los lavados de nariz son recomendables cuando nuestro bebé tiene mocos y muestra dificultades para respirar. Si notamos que nuestro bebé está congestionado, podemos ayudarle a descongestionar su nariz con un lavado nasal antes de la toma y/o antes de dormir.

En cuanto a la hora del baño, hay dos corrientes:

  • Hacer el lavado nasal antes del baño, de esta manera, con la humedad ambiental (y sobretodo si usamos una bañera tipo la Tummytub, o si nos duchamos nosotros con el bebé en brazos) favorecemos la expulsión del moco. Si nuestra bañera es horizontal y bañamos al bebé tumbado, tal vez sea mejor la segunda opción.
  • Realizar el lavado nasal después del baño, de esta manera, con el bebé más relajado y los mocos menos resecos, podemos facilitar su expulsión.

En cuanto a cuántos navales hacer al bebé, no existe ninguna recomendación actualmente de X número de lavados al día. Debería ser como la alimentación, a demanda. Si vemos que nuestro bebé está congestionado y lo necesita, lo hacemos. Si en cambio el bebé está cómodo y no tiene mocos, no tenemos por qué hacer un lavado nasal, que generalmente suele ser una técnica que les suele molestar.

¿Cómo se hace un lavado de nariz a un bebé? Guía paso a paso

Para limpiar la nariz del bebé, como para tantas otras cosas, lo primero es reunir todos los materiales necesarios para no tener que salir luego corriendo a por lo que nos falte. Lo más importante para hacer un lavado nasal a un bebé es:

¿Qué necesito para hacer un lavado nasal?

cómo hacer lavado nasal a bebé
  • Suero fisiológico o solución salina. Ambas opciones están bien ya que suelen tener una concentración similar. El suero fisiológico solemos encontrarlo en botes monodosis en la farmacia o en el supermercado. La solución salina podemos comprarla en paquetitos que ocupan menos, y hacerla nosotros cuando la necesitemos. Hay quien recomienda también agua de mar, y está bien para hacerlo de manera ocasional. Yo no recomiendo el agua de mar para hacer habitualmente los lavados nasales ya que suele ser irritante. Es cierto que hay quien afirma que tiene más propiedades que el suero, pero suele molestar más a los peques, y si hacemos que lloren más, haremos que generen más moco y tendremos que volver a empezar.
  • Jeringa pequeña, de 5 militros a poder ser (si no tienes, te dejo un link con un pack de 30 jeringas para que nunca más te falten cuando más lo necesitas). Lo que sí que no suelo recomendar son los dispositivos tipo Rhynomer, ya que no podemos controlar la presión ni la cantidad que administramos, y además suele ser también más molesto para los peques. Podemos encontrar en internet o en farmacias especializadas jeringas «especiales» para bebés, que cuentan con una terminación especial silicona que evitan que se la clavemos al bebé con los nervios. Nosotros recomendamos siempre las jeringas normales, ya que son más económicas y lo más sencillo de usar cuando coges práctica, pero si es la primera vez y/o te dan más seguridad, puedes encontrar fácilmente las jeringas para lavados nasales de bebés en sitios como en Amazon.
  • Baberos o empapadores. Si decidimos hacer el lavado nasal antes del baño, esto podemos omitirlo.
  • Gasas

Paso a paso para limpiar la nariz a un recién nacido

Una vez tenemos todo lo necesario, empezaremos a realizar el lavado nasal con toda la calma y paciencia del mundo. Aquí os dejamos una guía paso a paso de cómo hacer un lavado nasal a un bebé:

  1. Si observamos mocos resecos por fuera de la nariz, humedecemos una gasa con un poco de agua templada, y procedemos a pasarla por la nariz para retirarlos.
  2. Llenamos la jeringa con suero o solución salina. Si vamos a limpiar la nariz a un bebé de menos de 2 años, con 2 mililitros será suficiente. Podemos aumentar a 5 mililitros para mayores de 2 años.
  3. Colocamos al bebé. Las primeras veces que lo hacemos, para nosotros es más cómodo y nos da más seguridad hacerlo con el bebé tumbado. Para ello, colocamos al bebé boca arriba sobre un empapador e inclinamos ligeramente su cabeza a un lado.
  4. Introducimos la jeringa en el hueco de la nariz superior. Es decir, el que queda como si estuviera mirando hacia al techo. El otro agujero lo dejamos destapado, nada de taparlo con nuestros dedos.
  5. Inyectamos el suero con ganas, sin miedo. Así conseguimos que se introduzca con una leve presión que será la que determine la efectividad del lavado. Si apretamos suave la jeringa, saldrá muy poco a poco y no servirá de nada, teniendo que repetir la acción, esta vez con más fuerza. Una vez hemos inyectado el suero de manera adecuada, conseguiremos que el bebé pueda sacar algunos mocos y otros se los trague.
  6. Ladeamos la cabeza para el lado contrario, repitiendo la técnica en el otro orificio de la nariz.
  7. ¡Bonus tip para madres y padres experimentados! Una de las cosas que nadie te avisa antes de tener hijos es que acabarás siendo una persona experta en cuidados pediátricos. Una de las habilidades que adquirirás rápido será la de los lavados nasales. Una vez que ya sepas cómo hacer correctamente la limpieza de nariz al bebé tumbado, podrás hacerlo con él en posición vertical. De esta manera, podrás evitar el uso de un empapador (sustituyendo por un babero, mucho más económico y respetuoso con el medio ambiente) y además será mas efectivo ya que contaremos con la fuerza extra de la gravedad. Para ello, cogemos a nuestro recién nacido o bebé y lo colocamos sentado a horcajadas sobre nuestro antebrazo, mirando hacia delante. Es decir, le sentamos sobre nuestro brazo abierto de piernas con su espalda y cabecita tocando nuestro pecho. Una vez le tenemos en esta posición, la técnica es la misma. Ladeamos su cabecita hacia un lado, e introducimos la jeringa en el agujero superior de la nariz sin taponar el otro. De esta manera, observaremos como expulsan los mocos con bastante más facilidad que cuando están tumbados.

Si al acabar de limpiar las dos fosas nasales, el bebé sigue con la nariz taponada, podemos esperar unos minutos y si continua congestionado repetir la técnica.

Lavado nasal cuando tienen más de dos años:

La técnica para cuando crecen (y no paran quietos) es muy parecida a la de los recién nacidos, solo que usamos 5 mm de suero en lugar de 2, y lo sentamos en nuestras piernas en lugar de en el antebrazo.

¿Qué riesgos tiene hacer mal un lavado nasal a un bebé?

Los riesgos de los lavados nasales en bebés son prácticamente nulos. Los más comunes serían:

  • Hacer daño al bebé al introducirle la jeringa. Esto suele deberse a nuestros nervios y/o falta de experiencia, así como a sus movimientos (cuando son bebés más mayores). Puede ser que le clavemos la jeringa en exceso o que se la clavemos contra uno de los lados de la nariz. El bebé se mostrará molesto y probablemente intente evitar que vuelvas a hacerlo, y tú te encontrarás con un gran sentimiento de culpa, pero no corre ningún riesgo ni ningún peligro. Si te da miedo lastimarle con la jeringa, las jeringas con punta de silicona son una opción maravillosa.
  • Que se produzca un leve sangrado. A veces nos encontramos que el bebé sangra por la nariz tras realizar el lavado nasal. Esto puede deberse a una mala técnica (golpear las fosas nasales del bebé con la jeringa como acabamos de comentar), a que tenga la nariz muy irritada por tanto moco y/o a que tenga la nariz irritada por usar agua de mar o habernos excedido con el número de lavados nasales. En caso de que observemos un ligero sangrado al realizar la limpieza de la nariz del bebé, le limpiaremos con una gasa y pararemos los lavados nasales. Observaremos que la hemorragia cede y no va a más, y le dejaremos descasar un rato. En caso de que la hemorragia no cediese y/o aumentase, llamaremos al centro de salud o le acercaremos al pediatra, ya que muy probablemente, no se deba al lavado nasal y haya que investigar la causa.
  • Que generemos una infección en el bebé. La principal causa de infección por lavado nasal es por usar hacer el lavado con agua del grifo sin hervir o con una solución no adecuada. Debemos usar siempre suero fisiológico o una solución salina adecuada y correctamente etiquetada. A poder ser, no hacerlo nunca con agua, y en el caso de decidir hacerlo con agua, que sea agua filtrada y correctamente etiquetada.

¿Qué pasa si el bebé se traga el suero fisiológico?

Tras hacer el lavado nasal al bebé es normal que tosa y/o estornude. Esto ayudará a que salga más moco y que pueda expulsarlo o tragarlo. Así mismo, si traga el moco o si traga el suero no pasa absolutamente nada.

Antiguamente (e incluso hoy en día) se recomendaba la toma de infusiones o vahos para los mocos y la tos en los bebés y niños. Aquí puedes encontrar más información sobre qué plantas están recomendadas para la tos y cómo se puede administrar (vahos, aceites esenciales, infusiones).

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