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¿Por qué apretar una contractura quita el dolor?

Para muchas personas que van por primera vez al fisioterapeuta, es difícil comprender ciertos métodos que se utilicen para el tratamiento o el diagnóstico. Uno de los más llamativos es el tratamiento de puntos gatillos miofasciales de forma manual, en la que se utilizan las manos u otras partes del cuerpo para apretar o ejercer presión sobre una zona dolorosa. En este post, te contamos ¿por qué apretar una contractura quita el dolor?

A modo de resumen rápido, la técnica de punto gatillo consiste en engañar al cerebro con otro dolor parecido que sea controlable y darle la falsa sensación de que esta mejor, para que deje de defenderse y permita la músculo relajarse.

Técnica de punto gatillo con ambas manosLa Fisioterapia es una ciencia de la salud muy joven, que ha avanzado a pasos agigantados desde su inicio. Mucha gente a día de hoy no sabe responder a preguntas como: ¿Qué hace un Fisioterapeuta?, ¿Por qué apretar una contractura quita el dolor?, ni ¿Por qué me pedía que moviese la cabeza y el brazo a la vez?

Dentro de las diferentes especialidades o modalidades de la Fisioterapia existe una que se la podría considerar la más antigua que es la Terapia Manual. Dentro de la Terapia Manual podemos incluir diferentes técnicas en las que se utilicen el contacto de las manos para provocar cambios en otro cuerpo humano, relacionados con la disminución del dolor o el tratamiento de disfunciones neuro-músculo-esqueléticas.

La Terapia Manual tiene una infinidad de técnicas en las que se debe ejercer una presión  sobre un tejido. Normalmente, al principio es doloroso y dependiendo del sitio puede llegar a ser hasta desagradable, pero la pregunta es, ¿cómo presionando puede mejorar mi dolor?

Cuando un fisioterapeuta o un osteópata presiona una zona para valorarla, esta comprobando como reacciona el tejido ante una agresión, cuanta tensión hay, si genera dolor local o referido y si existe inflamación. Al tratar, hay que jugar con esta presión para producir efectos locales y en el sistema nervioso.

Para entender mejor esta última parte, hay que entender en que consiste la contractura muscular. Es una respuesta de adaptación neuromuscular en la que unas fibras musculares se quedan en contracción para poder abarcar una necesidad, cómo mantener una postura mucho tiempo, coger más peso del debido, o continuar una acción más de lo que puede soportar normalmente el tejido. Estas adaptaciones nos suceden todos los días, y pueden aparecer en cualquier músculo del cuerpo, pero son naturales y de la misma manera que aparecer, se van cuando termina el origen que lo provoca, sin provocarnos ningún tipo de dolor.

Imagen de búsqueda de contracturas

Cuando estas adaptaciones nos duelen y nos provocan Dolores musculares, en teoría es debido a la intensidad de la contracción o por el exceso de tiempo que se mantiene la contractura, ha provocando un cambio a nivel químico en esa zona miofascial, que a su vez provoca que el cerebro detecte que hay un problema, creando la sensación de dolor. La forma natural que tiene el sistema nervioso de defenderse de este tipo de procesos, es creando más contracción muscular. Al mantener estos dos hechos en el tiempo, empieza a crearse un bucle de retroalimentación positiva en el que hace que más dolor provoque más contracción, y más contracción, a su vez más dolor. A este bucle, se le añadirá inflamación, disminución de la fuerza, dolor o disminución en los estiramientos, posibilidad de dolor referido y todo lo que este alrededor de la contractura puede verse afectado.

Con este marco teórico más o menos asimilado, volvamos a la técnica de Fisioterapia. La técnica más común es la “técnica de punto gatillo miofascial”, la cual se puede hacer mediante digitopresión o mediante un mediante algún instrumento cómo un algómetro. Dentro de esta técnica, hay muchísimas variedades, pero todas incluyen una presión variable o no variable sobre un punto de dolor, hasta que disminuye el dolor. Yo, de manera personal me gusta trabajar con una metodología personal. Lo primero que hago es sentir toda la zona en conjunto, presionando de manera ligera para profundizar en el tejido, buscando los puntos en los que existan una mayor tensión o resistencia. El cuerpo necesita defenderse, por lo que al pasar la mano por una zona en la que exista algún tipo de problema, la zona se defenderá creando más tensión, impidiendo que pueda profundizar y activando la sensación de dolor en el paciente. Después de encontrarlo, pasare a conocer el músculo que es, para poder dirigir la fuerza de mi mano en la misma dirección de las fibras musculares o de la miofascia (la fascia que esta en contacto con los músculos). Creo una tensión que genera dolor a un nivel alto pero soportable, creando la mayoría de los síntomas del paciente, haciendo que al principio tengo un fuerte pico de intensidad de dolor, pero a medida que el cuerpo se va adaptando a la presión, el dolor va bajando, hasta ser una molestia más que un dolor, con el músculo mucho más relajado.

Para terminar de entender la pregunta de inicio, ¿Por qué apretar una contractura quita el dolor? hay que explicar dos cosas más:

  1. Nuestro cuerpo tiene la habilidad de adaptarse a su entorno. Cuando entramos en una habitación, con el paso del tiempo, nos vamos adaptando a la temperatura, al sonido, al olor, y hasta a la presión. A la musculatura le pasa los mismo, se tiene que adaptar a los estímulos externos, pero solo puede hacer dos cosas para ello, relajarse o activarse.
  2. El objetivo de la técnica es romper el bucle de dolor-tensión. El cerebro solo puede percibir un tipo de dolor (las vías que trasporta el dolor, colapsa unas a otras), por lo que al crear el nuevo dolor, el antiguo deja de llevar al cerebro. Este nuevo dolor es controlable y el cuerpo al principio se defenderá de él,  pero luego no tendrá otra que adaptarse. Por eso, al principio se pondrá más duro y luego se relajará. Cómo este dolor nuevo ha bajado, el cerebro solo siente que su dolor ha disminuido, y que la reacción de defensa se puede disminuir o inhibir. En este preciso momento estamos rompiendo el bucle. Al disminuir la tensión, no se alimenta el bucle, por lo que el dolor no aumenta. A esto hay que añadirle que gracias a las presiones rítmicas sobre el tejido y su destensión, permitimos que entre correctamente la sangre en el tejido, oxigenándolo y alimentándolo, haciendo que este mejor nutrido y limpiándolo de sustancias inflamatorias y pronociceptivas.Imagen de técnicas miofasciales en las cervicales de una mujer

Con todo esto se puede entender cómo simplemente “presionando” correctamente se pueden disminuir un dolor, y que para ello se necesita un conocimiento para entender el proceso bioquímico y neurofisiológico, un conocimiento extenso de la anatomía humana y una entrenada sensibilidad para localizar las zonas dolorosas o de tensión miofascial.

 

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Bibliografía complementaria:

Síndrome de dolor miofascial y puntos gatillo. Pub Med

 

2 Comments
  • César
    Posted at 20:32h, 08 enero Responder

    Es muy interesante, felicidades por el blog.

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