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Diez razones por las que no ir al fisioterapeuta

Diez razones por las que no ir al fisioterapeuta

Siempre os estamos contando los grandes y numerosos beneficios de la fisioterapia y de realizar un buen tratamiento de las lesiones… Pero a Benestar Fisioterapia se les ha ocurrido realizar un genial listado de diez razones de peso por las que no deberías acudir a un fisioterapeuta… Os las adjuntamos:

1. Podrías tener el síndrome de abstinencia.

La Fisioterapia puede, por si sola, eliminar muchas de las dolencias que te afectan en tu día a día. En otros casos, puede ayudar a potenciar el efecto que producen los medicamentos que te tomas para controlar el dolor. Esto se traduce en que el numero de pastillas que estás tomando podría reducirse de manera importante, incluso en muchos casos podrías dejar de tomar medicación.

2. En caso de tener un esguince, perderías tus preciados 20 días de reposo.

Sabemos que te encanta el reposo y tener la pierna enrollada y en alto. Por eso debes saber que en caso de tener un esguince el Fisioterapeuta te pondrá a andar enseguida (ellos no conocen el reposo), y recuperará tu lesión de manera que sea lo más difícil posible que esta se vuelva a reproducir. Además sus vendajes son demasiado cómodos de llevar para ti.

3. La excusa del dolor de cabeza ya no te serviría.

La mayor parte de los dolores de cabeza tienen un origen tensional. Si por casualidad un Fisioterapeuta se entera de que te duele la cabeza puedes ir despidiéndote de tu escusa favorita. Ellos conocen una forma de aliviar las tensiones de tu cuello y cabeza que acabará con tus cefaleas; y además de forma placentera.

4. Te olvidarías de pasar delante en la cola del Súper.

Ya no valdría eso de “Me dejas pasar, es que me duelen las rodillas/la espalda y no puedo estar mucho tiempo de pie”. Tendrías que volver a hacer cola como todos, el fisio hace que esos dolores desaparezcan y te moverías tan bien que nadie creerá que no puedes esperar la cola.

5. Se acabaría la diversión de intentar calmar los cólicos de tu bebé.

¿No me digas que no disfrutas probando las 1001 maneras de intentar calmar a un bebé con cólicos? Ese llanto desesperado ¿No es música para tus oídos? Los fisioterapeutas saben técnicas para fastidiarte toda la diversión y pueden reducir o eliminar los cólicos de los bebés en pocas sesiones.

6. Las palabras baja laboral dejarían de tener sentido para ti.

Con las ganas que todos tenemos de pillar una baja laboral, y si es de varios meses, como por ejemplo las de las lumbalgias o las hernias, mejor. Y resulta que los fisioterapeutas hacen tratamientos de mantenimiento para evitar que nos toque la suerte de estar de baja. Cuidado especial a este punto los autónomos, que somos los que más disfrutamos de las bajas.

7. Sería el fin de tu amistad con los médicos de Urgencias.

Acudir al fisioterapeuta podría evitar que te quedarás enganchado/a cada dos por tres, así que tendrías que dejar de visitar las Urgencias del Hospital para que te pinchen Voltaren o Nolotil. Esto provocaría un distanciamiento que debilitaría tu contacto con los profesionales que te atienden en Urgencias. Sería una pena, ahora que ya los conoces a casi todos.

8. Dirías adiós a esas fantásticas noches paseando por casa, sin poder dormir.

¿Te imaginas dormir toda la noche, del tirón, sin despertarte a las 3, las 4 o las 5 de la mañana? Pues vaya un aburrimiento, con lo bonito que es pasear por casa de noche, dormir una hora en la cama, otra en el sofá, otra viendo la tele… Si no fuera por esos dolorcitos que nos despiertan, no aprovecharíamos ni una noche. Pues resulta que hay personas que han ido al fisio y ahora desaprovechan toda la noche durmiendo.

9. Esa tendinitis que tanta felicidad te dá, te acabaría abandonando para siempre.

Así es, esa tendinitis lleva contigo ni se sabe el tiempo, te es tan fiel y te tiene tanto aprecio que ni las infiltraciones han hecho que te abandone; ella permanece a tu lado velando por tu descanso, no deja que hagas deporte, ni que trabajes; tú solo reposa. Los fisios tienen métodos, como EPTE®, que eliminan las tendinitis de tu vida y si visitas alguno, puedes ir diciendo adiós al reposo.

10. Finalmente, podrías rendirte a los placeres de sentirte bien siempre.

Imagina una vida donde te levantaras sin dolor, pudieras ponerte los calcetines sin ayuda, hicieras deporte sin sufrir, pasaran los días y no te acordaras de que tienes espalda, tu cuello girara sin dificultad, no existiera el dolor de cabeza… Eso sería una vida sin sentido, en este mundo estamos para sufrir. ¿Tú crees? ¿que haríamos aquí si no tuviéramos dolor cada día?

¿Qué os ha parecido? Si te lo explican así es imposible que vayas nunca a un fisioterapeuta, ¿verdad? 😉

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