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Autismo y fisioterapia

Autismo y fisioterapia

El autismo es un trastorno neurológico, que afecta aproximadamente a un promedio de 1 niño de cada 110 en la población norteamericana. Existe una gran evidencia de la importancia del tratamiento de Fisioterapia en niños con autismo.

¿Qué definimos como autismo?

El autismo se define como una alteración en el neurodesarrollo de  las competencias sociales, comunicativas y lingüísticas, además de las habilidades para la simbolización y la flexibilidad. El DSM-IV-TR expone a las principales alteraciones de carácter psicológico como la “perturbación grave y generalizada de varias áreas del desarrollo, en las que se destacan las habilidades para la interacción social, las habilidades para la comunicación, la presencia de comportamientos, intereses, y actividades estereotipados. Las alteraciones cualitativas son claramente impropias del nivel de desarrollo o edad mental del sujeto.” 

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¿Por qué está recomendada la fisioterapia para el autismo?

Esta patología provoca numerosas alteraciones que entorpecen la interacción del niño con el ambiente y las personas que forman parte del entorno, perjudicando a su calidad de vida. La evidencia muestra que la terapia psicomotora, es una parte fundamental del tratamiento de los niños con autismo. 

La terapeuta presenta a cada niño propuestas sugestivas, apropiadas para él, que le permiten practicar y mejorar movimientos en los ámbitos de motricidad global y fina.
Los objetivos de la terapia psicomotora estimulan la motilidad y la percepción del niño, y le ayuda a desarrollar sus competencias sociales. El niño elabora nuevas estrategias y soluciones propias al enfrentarse a problemas. Refuerza su confianza en sí mismo y aprende a desenvolverse mejor en la vida cotidiana.

¿Qué tratamientos están recomendados para el autismo?

El tratamiento psicomotor esta compuesto de un grupo de diferentes terapias, cada una con diferentes objetivos y beneficios. Las principales que lo integran son:

  • La hidroterapia: En esta terapia, la estimulación se hace a través del agua. Dentro de la piscina, el niño comienza a recibir las sensaciones que produce el agua y esto le permite disminuir tensiones, mejorar su relación corporal con el medio. Se puede hacer en compañía de la madre o persona a cargo, lo que permite que se forme un contacto mayor entre los dos, una vinculación afectiva importante.
  • La hipoterapia: Es una terapia donde se usa el movimiento tridimensional del caballo para estimular los músculos y las articulaciones. Sus beneficios no son sólo a nivel físico, igual existe un efecto a nivel cognitivo y emocional, puesto que el niño en su relación con el caballo rompe el aislamiento con respecto al mundo, facilita que el niño supere sus temores, hace disminuir las tensiones e inhibiciones del niño con autismo.
  • La musicoterapia: Mediante la música y el ritmo, se busca estimular el niño, pudiendo facilitar la comunicación verbal y no verbal, e intentando tratar de incentivar la verbalización y estimular los procesos mentales.
  • El yoga: El yoga es una tradicional disciplina física y mental que se originó en la India. A través del yoga, los niños ejercitarán su respiración y aprenderán a relajarse para hacer frente al estrés, a las situaciones conflictivas y a la falta de concentración, problemas tan evidentes en la sociedad actual. El yoga les ayudará en su largo camino hacia el dominio físico y psíquico.
  • El juego: La actividad física regular y el juego son fundamentales para el desarrollo físico, psicológico y social. Además es una excelente herramienta para estimular su atención, imitación, seguimiento de órdenes y sociabilización.
  • El aprendizaje por imitación: La imitación es uno de los recursos más importantes que gozan los niños con un desarrollo normal. Este modo de aprendizaje es difícil para niños con autismo porque requiere que él ponga atención sobre otra persona y sobre lo que está haciendo.

¿Cuáles son las características motoras en el autismo que hacen que el tratamiento de fisioterapia sea necesario?

Los niños con TEA susceptibles de tratamiento desde la fisioterapia, tienen ciertas características que hay que conocer previamente, como son:

  • Las características de la actividad motora. Pueden ser niños apáticos (con actividad reducida y posturas de reposo de difícil modificación; con dificultad para comenzar a realizar cosas y llevar a cabo las actividades propuestas. Además, pueden mantener una elevada actividad durante muchas horas, sin fatigarse, pero con nulo interés por los objetos y las personas. Aun así, hay niños apáticos que, en algún momento dado, pueden volverse hiperactivos. Por esto mismo, es posible que en un mismo niño puede haber una alternancia entre apatía e hiperactividad.
  • Las alteraciones del tono muscular. En el niño con TEA suele ser difícil valorar el tono. La hipotonía moderada aislada se observa en más del 50%, y puede ser causa de alteraciones en la columna vertebral (escoliosis) en la pubertad. Pero en algunos niños puede haber hipertonía o incluso la alternancia de las dos variedades.
  • Las posturas y actitudes. A menudo son bizarras, mal equilibradas y poco confortables.
  • La marcha. Los movimientos sincronizados durante la marcha pueden estar ausentes o ser precarios. La marcha sobre los pies (sin deformidad ni alteración neurológica) puede ocurrir en el 19% de los casos.

¿Cuáles otras características pueden hacer necesario el tratamiento de fisioterapia?

  • El retraso o la torpeza psicomotora. Existe un retraso en la adquisición de los movimientos naturales (como puede ser bajar las escaleras alternando los pies), y dificultades en la adquisición de la motricidad fina (vestirse y desvestirse, dibujo y escritura y dificultades al realizar el índice pulgar). Esta torpeza repercute negativamente en la vida cotidiana del niño y complica las posibilidades de realizar un deporte mínimamente estructurado.
  • Las habilidades particulares o precoces. En algunos niños se desarrollan habilidades motoras muy específicas aisladas e inhabituales.
  • Las estereotipias. Responden a la necesidad de expresar emociones a través del movimiento y se acompañan de una sensación de relajación y de búsqueda de placer. Pueden variar y evolucionar en un mismo niño y, a la larga, pueden actuar negativamente sobre el aparato locomotor.
  • La voz. Es una característica importante en los niños con TEA. Debido a los aspectos motores en su producción fonológica, podrá tener el valor de comunicación o no.
  • El impacto de los fármacos en la motricidad. El fisioterapeuta deberá conocer los fármacos que toma el niño, y sus posibles repercusiones sobre la motricidad. Principalmente los antipsicóticos, que pueden inducir una cierta rigidez de movimientos o provocar disquinesias agudas o tardías, y los antiepilépticos, que pueden inducir temblores en las extremidades, alterando más la motricidad fina.

Por estos motivos es muy importante la observación, el análisis y la comprensión de cada síntoma. Teniendo en cuenta que estas particularidades no son específicas del autismo, pero sí son más graves debido a su frecuencia, intensidad, perseverancia. Es decir, tienen un carácter invasor de casi todo el funcionamiento psíquico del niño.

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Fuentes:APNA, Revista Pediatría en Atención Primaria (PAP), EFisioterapia, Jorge J. Cazorla, Fisiofocus.

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